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miércoles, 12 de agosto de 2009

CERRADO POR VACACIONES


Y por fin vacaciones. Un espejismo en nuestras vidas. De repente siento que debo realizar en dos semanas, las vacaciones de verano, todo aquello que no he podido hacer durante el resto del año. Al común de los mortales les pasará igual. Sospecho. Se desea viajar, hacer deporte, actividades al aire libre, montar en bicicleta, ponerse morenos (hasta el borde del melanoma) leer, leer folletos, leer libros de viajes, de deportes, novelas, ensayos (la poesía se me antoja más de época fría y poca luz). Se desea visitar museos, iglesias u otros templos, visitar ruinas, de piedra o familiares, probar la gastronomía local, el vino local, el espirituoso local y algún que otro foráneo.

Los hay que en vacaciones empiezan su singladura en la escritura y llevan encima un cuaderno, o el ordenador portátil los más tecnificados. Otros aprovechan para visitar culturas lejanas, parientes lejanos, cosas o personas lejanas en general, pero imprescindible que estén como muy lejos.

La crisis hará que muchos se queden en sus lugares de residencia habitual y en el caso de Madrid, que es el que más conozco y sufro, es una gozada. En verano la ciudad parece pensada para el ser humano. Hay terracitas de barrio donde se reúnen los poco afortunados del espacio y los damnificados del euribor y el paro. Hay terrazas de moda de esas de ir a ver y a que te vean. Aparcas con muchísima más facilidad pero con la misma amenaza del insaciable Gallardón, y en general no tienes que esperar largas y tortuosas colas para entrar a los cines o teatros.

La fauna cambia. En el Madrid de agosto los huecos dejados por sus habitantes los rellenan a duras penas los turistas, los guiris. Es entonces cuando Madrid es tomado por sandalias con calcetines, pieles sonrosadas y ojos rasgados. A su vez todos ellos son contrarestados con sangría emponzoñada, paellas de atrezo y los más finos carteristas y descuideros venidos de todas las partes del mundo. Un espectáculo que ningún madrileño que no esté de vacaciones debiera perderse.

Y eso estoy haciendo yo, perderme en divagaciones ¡Qué cerramos por vacaciones! Hasta el próximo septiembre. Este año voy al Norte cercano que no es el Sur de nada. En el fondo empieza a ser un Norte colonizado por sureños. Este año voy con el único afán de descansar y desconectar de esta nociva vida cotidiana.

Agradezco la participación de los que hasta hoy os habéis asomado por aquí. Desde el sector familiar con Kureka, Araceli y el Calvo, tan leales, tan afectuosos y a veces críticos. Al sector maravilloso de la niñez, con Miguel, Sir Lawrence, Marcos y el Sr. Quesada, que me habéis dejado el alma y el patio engalanados. A los amigos como Pata, que es además colaborador creando polémicas, Mónica La Bru, Corra, Gus, a todos los que habéis dejado huella, amor, crítica. Hasta el de la “Zeta”, el traidor que también dejo su hedor y su poca sapiencia por aquí. Y a los que aun no os atrevéis:

¡GRACIAS!

P.D.-Nos vemos, nos leemos, nos garabateamos y hasta intentamos escribirnos en septiembre.