Rentrée. Regreso. Vuelta a la normalidad. Vuelta a la subnormalidad. Ésta se me antoja ajena.
Regreso. Dar gracias al Señor porque este trabajador tiene trabajo, valga la redundancia.
Regreso. Inútil la depresión postvacacional, para qué.
Rentrée ¡Qué fino suena en francés! Volver a la rutina en medio de la ensoñación por los días pasados, entregado a la diversión y al relajo.
Regreso. Volver a los propósitos de adelgazar mientras tu memoria se relame evocando el Amita de Suances o La Granja de Santa María de Cayón.
Rentrée. También el propósito de hacer ejercicio, aunque el padel no sea lo mismo en Galizano, ni las marchas por Pámanes a las que se puedan realizar por aquí; ni mejor ni peor, sólo diferentes. Por cierto Ramón, las lagunas son lavaderos de mineral como bien sospechábamos.
Regreso. Las tareas cotidianas y las obligaciones domésticas. El Carrefour impersonal no es lo mismo que comprar anchoas y relanzón en Santoña, que se convierten en mezquinos tesoritos de abuela.
Reetrée. No desdeño ningún vino pero aquí no hay rabas. “¡Vaya, vaya! ¡Aquí no hay rabas!”.
Regreso. Es tu cumpleaños y tienes un plan. “Lo importante es tener un plan”. Mi futuro lo imagino como una árida llanura llena de "planazos", véase facturas, formularios, impuestos, asientos, cartas. Algunos tienen planes para mí. Doy gracias al señor, este en minúsculas.
Rentrée. Con este calor no puede haber rentrée que valga. Allí refrescaba, se dormía. Allí.
Regreso. Contar sin muchas ganas las vacaciones a los compañeros. Era mejor contarnos la vida como compañeros en Cosío o en Tudanca, entre risas, fotos y licor. Y ellas de testigos. Eterna es la deuda que nunca adquirí con vosotros.
Rentrée. La luz un día se hará vaga. El gobierno nos joderá con su cambio de horario y el sol, en los días de diario, terminará siendo una promesa tras los tintados cristales. Es entonces cuando me preguntaré a donde habrá ido la claridad de la Playa de los Locos o de Los Tranquilos. Seguramente estará almacenada con el brillo de su piel.
Regreso. Buscaré libros de invierno, de temporada oscura y me acordaré de El Mundo de Juan José Millás y de los que viven en el otro barrio. Quizás tenga la oportunidad de volver a Estudio a comprar algún ejemplar de temporada.
Rentrée. Es fácil escribir de lo que tenemos alrededor, personas, paisajes, lugares. A lo peor no soy escritor y por eso no me supone esfuerzo escribir de ello. En Cantabria escribía de eso, de lo cercano, de mi Sur.
P.D. No es relajo Maestro, es otra cosa.
Regreso. Dar gracias al Señor porque este trabajador tiene trabajo, valga la redundancia.
Regreso. Inútil la depresión postvacacional, para qué.
Rentrée ¡Qué fino suena en francés! Volver a la rutina en medio de la ensoñación por los días pasados, entregado a la diversión y al relajo.
Regreso. Volver a los propósitos de adelgazar mientras tu memoria se relame evocando el Amita de Suances o La Granja de Santa María de Cayón.
Rentrée. También el propósito de hacer ejercicio, aunque el padel no sea lo mismo en Galizano, ni las marchas por Pámanes a las que se puedan realizar por aquí; ni mejor ni peor, sólo diferentes. Por cierto Ramón, las lagunas son lavaderos de mineral como bien sospechábamos.
Regreso. Las tareas cotidianas y las obligaciones domésticas. El Carrefour impersonal no es lo mismo que comprar anchoas y relanzón en Santoña, que se convierten en mezquinos tesoritos de abuela.
Reetrée. No desdeño ningún vino pero aquí no hay rabas. “¡Vaya, vaya! ¡Aquí no hay rabas!”.
Regreso. Es tu cumpleaños y tienes un plan. “Lo importante es tener un plan”. Mi futuro lo imagino como una árida llanura llena de "planazos", véase facturas, formularios, impuestos, asientos, cartas. Algunos tienen planes para mí. Doy gracias al señor, este en minúsculas.
Rentrée. Con este calor no puede haber rentrée que valga. Allí refrescaba, se dormía. Allí.
Regreso. Contar sin muchas ganas las vacaciones a los compañeros. Era mejor contarnos la vida como compañeros en Cosío o en Tudanca, entre risas, fotos y licor. Y ellas de testigos. Eterna es la deuda que nunca adquirí con vosotros.
Rentrée. La luz un día se hará vaga. El gobierno nos joderá con su cambio de horario y el sol, en los días de diario, terminará siendo una promesa tras los tintados cristales. Es entonces cuando me preguntaré a donde habrá ido la claridad de la Playa de los Locos o de Los Tranquilos. Seguramente estará almacenada con el brillo de su piel.
Regreso. Buscaré libros de invierno, de temporada oscura y me acordaré de El Mundo de Juan José Millás y de los que viven en el otro barrio. Quizás tenga la oportunidad de volver a Estudio a comprar algún ejemplar de temporada.
Rentrée. Es fácil escribir de lo que tenemos alrededor, personas, paisajes, lugares. A lo peor no soy escritor y por eso no me supone esfuerzo escribir de ello. En Cantabria escribía de eso, de lo cercano, de mi Sur.
P.D. No es relajo Maestro, es otra cosa.